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Primer Domingo Del Año

Cada vez que utilizamos la palabra “primer” o “primera” indica que le estamos dando a algo una prioridad importante. De hecho, leamos Mateo 6:33,

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”

De allí que, siendo este el primer domingo de este año que inicia, y sabiendo claramente que se trata del día del Señor, meditemos brevemente en algunas prioridades para hoy y el resto del año.

Hagamos del Domingo un Día de Familia:

El sucesor de Moisés dijo palabras que muchos conocemos mas repasemos una vez más,

“Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová [énfasis añadido]”

Josué 24:15.

¿Qué lugar ocupa nuestra familia en nuestras vidas? ¿Qué lugar ocupa Dios en nuestras familias? ¿Por qué nos referimos a Dios como nuestro Padre si no estamos dispuestos a darle el lugar de honor que ese título conlleva? ¿Deseamos gozarnos con nuestra familia en el cielo, o perdernos con ella en el infierno?

¡Cuan grato es poder estar en familia cada domingo y darle a Dios la prioridad que Él merece!

Hagamos del Domingo un Día de Fe:

Muchos en el mundo quizás piensen que así hacen, como si se tratase de un artículo de nuestra lista de compras, con el que cumplimos y ya, sin embargo, es mucho más que eso. En una de las conversaciones de nuestro Señor con Sus discípulos les dijo “Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen!” (Lucas 17:1). Tras ello se refiere a cómo sería mejor atarse una piedra al cuello y arrojarse al mar que hacer tropezar a un discípulo que está empezando en la fe (un pequeñito), y enseña el valor del perdón sincero ante un arrepentimiento sincero, “si se arrepintiere, perdónale”.

Tras esta enseñanza, ¿cuál fue la respuesta de los discípulos? El texto nos dice “Auméntanos la fe” (Lucas 17:5). El escritor a los Hebreos nos afirma que la fe es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” y que sin esta es “imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:1, 6). Cada domingo reunámonos para adorar a Dios en espíritu y en verdad (Juan 4:24). En simples palabras congreguemos para dar gloria a Dios con la actitud y la enseñanza correcta. Nuestra fe debe crecer cada día, pero especialmente cada domingo cuando nos reunimos dándole prioridad a Dios sobre todas las cosas.

Hagamos del Domingo un Día de Futuro:

En el mundo laboral muchos esperan ansiosamente que llegue el viernes porque saben que usualmente es el último día laboral de la semana, y después de ello están libres. Los hijos de Dios deben anhelar que el próximo domingo llegue pronto para así poder, como dice el escritor a los Hebreos, “estimularnos al amor y las buenas obras, no dejando de congregarnos … sino exhortándonos” (Hebreos 10:24-25). Nuestro Señor nos ha afirmado que nadie sabe cuando será el día del Juicio, solo el Padre (Mateo 24:36), sin embargo, ese día se acerca, y tenemos que estar preparados, ¿Por qué? Leamos Lucas 13:24,

“Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”

Lucas 13:24.

El día de mañana no está prometido para nadie (Santiago 4:14), sin embargo, el día del juicio sí, y debemos estar preparados para entrar por esa puerta angosta, y gozarnos en la presencia de nuestro Padre celestial, nuestro Señor, el Espíritu Santo, y todos aquellos santos que hayan hecho la voluntad de Dios a lo largo de la historia. Tristemente muchos por falta de fe y preparación, ese día desearán entrar y no podrán. No seamos parte de ese grupo, y por ello, cada domingo démosle la prioridad a Dios que Él espera de nosotros.

Conclusión

Podría continuar dando más razones de porque hacer que cada domingo sea nuestra prioridad reunirnos para dar honra, gloria, y alabanzas a Dios, sin embargo, deseo concluir con estas palabras escritas por el sabio Salomón,

“La conclusión, cuando todo se ha oído, es esta: teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto concierne a toda persona [énfasis añadido]”

Eclesiastés 12:13.

Temer a Dios no es como si se tratase del ser más peligroso y dañino que exista en mi vida. Se trata de respetarle y comprender el poder que Él tiene en nuestras vidas. Es nuestro Creador, es quien nos dio aliento de vida, y es quien desea que volvamos a Él. Él es paciente y no quiere que nos perdamos eternamente, sino que quiere que todos procedamos al arrepentimiento (2 Pedro 3:9) y así nos reconciliemos con Él y estemos preparados para reunirnos con Él en el cielo, para siempre. ¿Qué mejor manera de empezar y/o continuar esta preparación que dándole prioridad a Él y Su justicia este domingo y cada domingo de nuestras vidas como miembros de Su familia, confirmando nuestra fe, y mirando hacia ese futuro con Él?

Si aún no eres parte de la familia de Dios, si aun no has obedecido el evangelio, o si lo has hecho, pero no vives una vida acorde a Su voluntad, deseamos ayudarte a reconciliarte con Él, a ser parte de Su familia, y a vivir gozoso para servirle a Él. Hoy es el día de salvación (2 Corintios 6:2), y por ello es primordial que le busquemos mientras puede ser hallado. Toma tu decisión y si podemos serte de ayuda, no dudes en hacérnoslo saber. Haz de este día, un GRAN día.

¡A Dios sea toda la gloria!

Nota: Deseo agradecer al hermano Mark N. Posey por constantemente publicar “Sermon Starters” (“Iniciadores de Sermones) del cual uno de ellos fue de gran ayuda para iniciar este sermón/artículo.
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