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Sed Imitadores de Cristo

Los idiomas son hermosos, y como tales, debemos darle el respeto debido. Como muchos saben sobre este servidor, es práctica constante el analizar palabras, su significado, historia, y desde luego, el uso que se hace de ellas en las Escrituras.

El verbo imitar, por ejemplo, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española significa, “Ejecutar algo a ejemplo o semejanza de otra cosa.” La palabra “imitadores” aparece en nuestras Biblias siete veces, todas estas en los escritos por parte del apóstol Pablo [si le atribuimos la carta a los Hebreos]. El término griego mimetes es el traducido como “imitador” en 1 Corintios 11:1, pasaje que sirve como título para este artículo. De acuerdo con el Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento por W. E. Vine, “se usa siempre en buen sentido en el Nuevo Testamento”. El verbo en español “mimetizar” está relacionado a este término, y quizás hayas visto algunos hombres y mujeres con sus caras pintadas de blanco por la calle, “imitando” estar dentro de una caja de cristal, o haciendo ciertas acciones comunes dentro de una caja invisible. ¿Cómo les llamamos a estos? Mimos. Estos imitan cosas de nuestro diario vivir para entretenerlos, los Cristianos, sin embargo, debemos imitar a nuestro Maestro, hacer lo que Él hizo mientras camino en esta tierra, vivir de acuerdo con Sus enseñanzas.

Hace algunos meses, leí un artículo que llamo mi atención. Una frase del mismo decía, “Si tu negocio es exitoso, alguien lo va a copiar. Puedo garantizarlo. Cuando una gran idea entra en el mercado todo el mundo toma nota.”[1]

Nuestro negocio, como Cristianos, es servir al Señor, y “Si tu servicio al Señor es exitoso, alguien lo va a copiar.”


Ser Cristianos significa que somos seguidores/imitadores de Cristo. El apóstol Pablo dijo esto a los hermanos en Corinto (1 Corintios 11:1) con la implicación de que, siendo él un imitador de Cristo, ellos debían imitarle a él. Entonces, surge la pregunta, ¿es posible que un Cristiano imite a otro de mala manera? Lamentablemente, la respuesta es sí. Hay momentos en que los hermanos olvidan que están en el mismo barco. Se olvidan de la unidad que tenemos en Cristo, (¿Acaso no somos miembros del único cuerpo? – Efesios 4:4), y se centran en la competencia en lugar de la cooperación. Es como si se olvidaran de lo escrito a los hermanos en Filipos, “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad …” (Filipenses 2:3). Es como si se “inflaran” a sí mismos pensando “Soy mejor que el hermano X, no puede vencerme en esto”. ¿Es esta una actitud cristiana correcta?

“Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran”

Romanos 12:15.

En muchas ocasiones, parece ser más fácil mostrar empatía a quien está sufriendo, que gozarse cuando alguien está prosperando. “¿Por qué le va mejor que a mí? Eso no es justo” es un pensamiento que es más común que lo que queremos aceptar. Y no debería ser así.

¿Tu hermano/hermana está haciendo grandes obras para el Señor? Felicítale, agradécele, y cópiale, de la manera correcta, trabajando para el Señor como lo están haciendo ellos. No los desanimes ni falsifiques su obra (tristemente he visto a muchos que no piensan dos veces en cortar una parte, o llevarse el crédito por algo que no escribieron o diseñaron, y, eso es plagio, es robo, ¡es pecado!).

Trabajemos juntos para el Señor. ¡Sé que podemos hacerlo! Falsificar, en nuestro hermoso idioma, conlleva la idea de falsear, corromper, adulterar algo. Ese “algo” deja de ser ese “algo” para ser “algo” más, una versión corrupta de lo que alguna vez fue. En ninguna parte de las Escrituras encontramos que se nos comande a falsificar. El discípulo amado a Gayo, su amado hermano, le escribió lo siguiente,

“Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios [énfasis añadido, MR]”

3 Juan 1.

Si nos dispusiéramos a describir a Cristo, tanto el espacio en papel como tiempo no alcanzaría para hacerlo. Pero, podemos afirmar que Cristo nunca imito lo malo. Interesantemente, el apóstol Pedro, en su primera carta, utilizo la misma palabra griega que el apóstol Pablo, pero, no es traducida como imitar, y la leemos a continuación,

“¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? [énfasis añadido, MR]”

1 Pedro 3:13.

¿Quién, amado(a) hermano(a) puede hacerte daño cuando sigues (imitas) el bien? De allí la importancia de que nuestras vidas reflejen a Cristo.

No caigamos en el juego de la hipocresía, ni seamos copias baratas o falsificadas de Él, sino que démosle lo mejor de nosotros, al servirle como es debido, al hacer todo para Su honra y gloria, siempre (ver Colosenses 3:17). Como Cristo, desde una edad temprana, hagamos de los negocios de nuestro Padre celestial, la prioridad en nuestras vidas (Lucas 2:49).

La decisión está en tus manos, ¿qué harás con ella?

Referencias

[1] The Corporate Slacker. “Copycat Entrepreneurs Are Waiting For Your Success.” Medium, The Startup, 24 Nov. 2019, medium.com/swlh/copycat-entrepreneurs-are-waiting-for-your-success-51474bdd72d0.

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