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¿Estás Teniendo Un Mal Día?

Hay muchos momentos en nuestras vidas en los que pensamos y nos preguntamos “¿Por qué me está pasando esto?” Parece ser algo natural. Por lo general, no nos hacemos esa misma pregunta cuando todo va bien. Cuando la hierba es más verde de nuestro lado y no del lado de nuestro vecino. Así que sí, podría ser el caso de que, en ese momento, estemos teniendo un mal día. Lo cierto es que no somos los únicos que tenemos un mal día, ni los primeros, ni los últimos. La Biblia, la poderosa Palabra de Dios nos da muchos ejemplos de hombres y mujeres que experimentaron esto, y también nos da la respuesta sobre cómo lidiar con ello. Veámoslo por nosotros mismos.

Noé ciertamente tuvo, al menos, un mal día. Vivió 950 años. Pasó más de 100 de esos años construyendo el arca, y le hizo saber a otros sobre lo que Dios iba a hacer. El diluvio duró un año y diez días (Génesis 8:13-14). Todo ese tiempo, dentro de una enorme caja rodeada de todo tipo de animales, y su familia. Pero, incluso todo lo que podría venir a nuestras mentes, la Biblia claramente nos enseña que “hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová” (Génesis 7:5). ¿Qué hizo tras salir del arca? Construyó un altar para dar gracias a Dios (Génesis 8:20).

¿Qué hay de David? Seguramente tuvo varios días malos. Pasó de ser pastor a guerrero. El rey al que servía no sólo estaba enojado, sino celoso de él porque hirió a “diez miles”. Como dice el texto, “desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David” (1 Samuel 18:9). Con el fin de salvar su vida, incluso le fue necesario esconderse y permanecer en una cueva. David tuvo la oportunidad de matar a Saúl y detener su loca persecución contra él, pero ¿qué hizo? Le salvó la vida. ¿Qué le dijo David a Saúl? “Juzgue Jehová entre tú y yo, y véngueme de ti Jehová; pero mi mano no será contra ti” (1 Samuel 24:12). Cumplió su palabra. No mató a Saúl, y cuando Saúl murió, ¿qué hizo David? Lamentó su muerte, y la de su buen amigo, Jonathan (2 Samuel 1:17). No guardó rencor a su perseguidor, y siguió adelante.

Moviéndonos rápidamente hacia el Nuevo Testamento, vamos a ver al apóstol Pablo. Ciertamente tuvo días malos durante sus viajes misioneros. Describió sus sufrimientos a los Cristianos en Corinto en su segunda carta (2 Corintios 11:24-27). Él es el mismo hombre que escribió: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). También escribió: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21).

Entonces, esto nos lleva a Jesús, ¿qué hay de Él? ¿Tuvo un mal día? Todo sincero estudiante de la Biblia sabe la respuesta a esta pregunta. Un hombre que no conoció pecado se convirtió en el cordero sacrificado por los pecados de toda la humanidad (2 Corintios 5:21). Dejó Su mansión celestial para morar entre nosotros, y ni siquiera tener un lugar donde poner su cabeza (Mateo 8:20). Alimentó a miles y al día siguiente muchos de ellos estaban preocupados por llenar sus vientres y no seguirle y alimentar sus almas con Su mensaje. Su pueblo decidió dar libertad a un criminal antes que a Él, un hombre inocente. Fue azotado, burlado y humillado. Fue puesto en esa cruz, como un criminal, al igual que los que fueron crucificados a cada lado de Él. En Su peor día, ¿qué palabras salieron de Su boca? “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Su peor día se convirtió en nuestro mejor día. Sí, parece y suena extraño, pero es verdad. Su ejemplo de humildad y obediencia hacia el Padre es lo que el Espíritu Santo, a través de la pluma del apóstol Pablo, quiere que tengamos en cuenta cada día de nuestras vidas (Filipenses 2:5-8). Por Su sacrificio podemos ver por días mejores, días que no existirán porque, en ese hermoso lugar que Él fue a prepararnos, el tiempo no existe y estaremos con Él eternamente.

¿Estás teniendo un mal día? Por favor, piénsalo dos veces antes de responder. Lo que creas que está haciendo que sea así, haz lo que el apóstol Pedro simplemente declaró,

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros [énfasis añadido, MR]”

1 Pedro 5:6-7.

Que tengas un día maravilloso, que Dios te bendiga ricamente hoy y siempre, y a Él sea siempre la gloria.

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