Mientras preparaba el curso «Cómo obtuvimos la Biblia», encontré este tratado del hermano Garland Elkins. Su comparación de nuestra vida con una biblioteca me hizo detenerme: cada día escribimos algo con nuestros pensamientos, palabras y acciones. También me recordó que nuestra vida es un libro abierto ante quienes nos rodean. Al leerlo, tuve que preguntarme qué están viendo en mí y si mi manera de vivir refleja que pertenezco a Cristo y vivo para Él, no para mí mismo.
El hermano Elkins fue un gigante en la fe para mí. Tuve la bendición de aprender de él personalmente, y me llena de gozo poder seguir compartiendo sus enseñanzas. Aunque él y su amada esposa, Corinne, ya no están entre nosotros, su familia me ha confiado la traducción de este tratado. Al pedirles autorización, recibí una respuesta que guardaré con mucho cariño: «Por supuesto. Gracias por preguntar. Nos alegra que continúes la obra de papá».
Comparto esta traducción con gratitud a la familia Elkins y con el deseo de que el tratado nos anime a examinar lo que estamos escribiendo con nuestra vida. Que quienes la lean puedan ver en nosotros a personas que viven para Cristo.
- Garland Elkins – “La biblioteca de la vida” (Color).
- Garland Elkins – “La biblioteca de la vida” (Blanco y Negro).
