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Una Carta Abierta A La Iglesia De Cristo

Por Ben Giselbach, traducido con permiso por Marlon Retana.
El artículo original, en inglés, se encuentra en este enlace.


Amada iglesia de Cristo,

He sido parte de ti la mayor parte de mi vida ahora. Lo que me atrajo a ti fue todo lo que la Biblia dice acerca de ti y lo que Cristo dejó para tenerte. Mira, de una manera que no entiendo completamente, en cierta forma, Cristo renunció a su igualdad con Dios el Padre para poder casarse contigo (Filipenses 2:6-8). ¿Por qué? Porque tu esposo, Cristo, está tan obviamente abiertamente enamorado de ti que a veces, francamente, me hace sonrojar (Efesios 5:25). En este viejo mundo lleno de maldad y oscuridad, me atrajo ese hermoso amor. Yo quería ser parte de eso.

Porque Cristo te ama, yo te amo. Y hay algunas cosas que creo que deberías recordar debido a lo que tu esposo estuvo dispuesto a hacer por ti.

No te rindas, Él está regresando.

2000 años desde la última vez que lo vimos en la carne con nuestros propios ojos nos parece mucho tiempo (2 Pedro 3:8), pero Cristo podría regresar en cualquier momento (Mateo 24:44). No te desanimes (1 Tesalonicenses 4:13-18).

Él te eligió para que fueras Su novia mucho antes de la “fundación del mundo” (Efesios 1:4-5). Y Él te eligió a ti, no a una iglesia diferente, por razones que le eran muy amadas. Él escribió sobre todas las cualidades que ama tanto de ti en esos 27 libros de Su Última Voluntad y Testamento.

Al igual que un hombre ama los detalles sobre su esposa, cómo se viste, cómo se peina, cómo interactúa con los demás, cómo trata a su familia, a Cristo le importan los detalles de su iglesia. Mira, Él no eligió a una de esas chicas elegantes, pretenciosas. Te escogió por tu simplicidad. Él espera que le adores de una manera muy sencilla (vea Juan 4:24; Colosenses 3:16; Efesios 5:19; Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2). Él espera que ames a Su familia de una manera muy sencilla (cf. Juan 13:35). Él espera que te organices de una manera muy sencilla (1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9). Él espera que simplemente seas leal a Sus deseos, no a los de otro hombre (vea 1 Corintios 1:12-13; Juan 17:20-21).

Lo que estoy tratando de decir es que sé que ha pasado un tiempo desde la última vez que lo viste. Pero no renuncies a tratar de ser lo que Él quiere que seas. Y la única forma en que puedes ser lo que Él quiere es seguir imitando todo lo que dice en Su Nuevo Testamento, y sólo Su Nuevo Testamento. No trates de ser como todas las otras chicas.

Realmente, eso es todo lo que Él quiere. Cristo te amó incluso cuando eras desagradable. Él ha soportado pacientemente tus defectos. Incluso durante los momentos en que le has sido infiel, Él te rogó que regresaras (Apocalipsis 2:5, 21, cf. Malaquías 3:7; Oseas).

Mantén la fe. Permanece leal a Él. Continua fiel al patrón del Nuevo Testamento. Y no te conformes con menos, no importa cuán atractivo sea.

No trates de ser algo que no eres.

Para decirlo sin rodeos, pareces un poco tonta cuando lo intentas. Cuando intentas lucir como todas las otras chicas, no lo haces muy bien. Eres como el chico que se escapó de casa y bebió unas cuantas botellas de licor por primera vez; cuando todos los demás reprobados en el bar por lo menos saben cómo manejar sus bebidas, simplemente te ves como un tonto balbuceante.

Cuando se trata de hacer lo que “al hombre le parece derecho” (Proverbios 14:12), otras iglesias simplemente lo hacen mejor que tú. Si intentas hacer cosas que no están autorizadas en Su Nuevo Testamento, si tu adoración se convierte en lo que deseas, si te inclinas ante lo políticamente correcto, si tus miembros dejan de tratar de ser santos, si dejas de aferrarte a Su Palabra, a lo mejor sólo serás la segunda opción.

Incluso cuando intentes ser como ellos, otras iglesias seguirán siendo más grandes, tendrán más servicios de entretenimiento, ofrecerán más programas, estarán más organizadas, tendrán más influencia y agradarán más oídos. Cuando tratas de ser como el mundo, no eres muy buena en eso. Y pierdes todas las razones para que la gente se quede.

Aférrate al Nuevo Testamento (2 Tesalonicenses 2:15). Sigue haciendo lo que mejor haces. Continúa siendo lo que Cristo ama tanto de ti.

No olvides cuanto te ama Cristo.

No olvides lo que Él dejó por ti. Él murió por ti (Juan 3:16). Él se hizo sumiso al Padre por ti (1 Corintios 15:28).

Y si todavía le amas a Él, asegúrate de mostrarlo (Juan 14:15). Si no te mantienes fiel a Él por amor, no lo estás haciendo por fe (Gálatas 5:6).

Recuerda esto: Cristo te ama por ser . No el viejo tú, sino el nuevo tú. Debido a que has sido bautizado en Él (Gálatas 2:20), el viejo tú se ha ido. El nuevo tú se identifica en Tu Esposo (2 Corintios 5:17). Por lo tanto, el ser es asemejarse a los deseos de Cristo para ti en su Nuevo Testamento.

No vuelvas a ser tu viejo yo. No dejes que tu amor por Él se enfríe. No trates de ser como todas las otras chicas. No trates de ser algo que no eres.

Porque Él está regresando. Y quieres que te reconozca.

Tu amado hermano,

Ben.

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